Para empezar, es bastante complicado explicar cómo se hace un buen particionado de disco después de haber aconsejado que cada uno debe de adaptarse a sus propias necesidades, circunstancias e incluso deseos. Lo cual es un problema mayor cuando uno empieza, ya que no puede conocer ni sus necesidades ni sus deseos. Es por esto que el particionado suele tratarse como una cuestión compleja, no porque el proceso sea difícil en sí mismo.

Es importante señalar las circunstancias en las que utilizas tu dispositivo. Por ejemplo, en mis equipos no hay ninguna versión de Windows. Cuando instalo alguna distribución, no tengo que preocuparme por ninguna cuestión extraña: busco un hueco en el disco o reciclo el lugar que ocupaba la distribución que reemplace. A lo único que tengo que poner un poco de atención es a la configuración del arranque (cuestión nada trivial cuando instalas varios sistemas operativos(1)).

En el pasado remoto, es decir, hace unos 15 años, si tenías un portátil con el Mal y deseabas conservar esa cosa, te encontrabas con que tenía tres volúmenes (particiones) con total seguridad: una partición de arranque, otra con el sistema en sí y otra destinada a funcionar como una suerte de mecanismo de recuperación -que puede grabarse en varios DVD(2). El problema se agravaba cuando algunos fabricantes destinaban otra partición a los drivers del computador. En tal caso, no queda otra que borrar alguna de esas particiones.

Esto hoy es casi historia: la mayoría de equipos vienen ya con sistemas de particionado GPT que soslayan esos problemas, aunque las UEFI compensen esta sencillez añadiendo un poco de complejidad al arranque. Es importante: mucha gente relaciona las particiones EFI que usa el sistema UEFI para arrancar con el particionado GPT y son cosas diferentes. En este hilo estamos tratando de particiones, así que intentaré simplificar la cuestión de crear un sistema de particionado arrancable.

Algunos equipos no serán tan modernos, o por el motivo que sea usarán Windows 7 o incluso 8. Estos sistemas pueden no tener particionado GPT y volvemos al problema mencionado anteriormente. Sea como fuere, mi consejo es que si tienes el Mal y deseas conservar esa cosa en tu computador, trata de utilizar sus herramientas de gestión de discos para modificar la tabla de particiones. Y no olvides defragmentar y chequear después de redimensionar antes de instalar tu GNU/Linux!!!

Con tales consideraciones sobre el caso concreto del Mal, instalar una distribución GNU/Linux es indiferente a la existencia o no de otras distribuciones o sistemas operativos: las particiones, como es de esperar, permitirán que las cosas no se mezclen y puedan ser usadas de forma independiente.

En las siguientes subsecciones, antes de comenzar con el ejemplo describiremos brevemente las posibilidades que podemos encontrarnos: un disco con otras particiones(3), o un disco duro vacío.

(1) Por supuesto, en este documento la idea sólo es mostrar cómo particionar el disco, así que no trataré esta cuestión, con o sin El Mal.
(2) Es curioso que a algunas de estas particiones las suelan llamar "ocultas", cuando simplemente no están montadas. De hecho, para acceder a ellas sólo tienes que asignarles una letra al estilo Windows en la herramienta de gestión de discos. Por contra, un gestor de arranque como grub sí puede ocultar particiones a un sistema dado.
(3) Pero no el sistema Windows, de lo que ya hemos hablado.